#47. LOS IBUS NO SON TODO

#47. LOS IBUS NO SON TODO

Antes de meternos en harina, un pequeño apunte rápido.

Puede que te hayas fijado en que aquí arriba el nombre ha cambiado: esto ya no es EL MEJOR CLUB CERVECERO, ahora es LA MEJOR NEWSLETTER CERVECERA. 

De momento parece un simple cambio de título, casi sin importancia… pero quédate con la idea, porque dentro de un tiempo todo esto cobrará mucho más sentido.

Ahora ya vamos al lío, porque seguro que alguna vez te ha pasado.

Te dicen: “Esta cerveza tiene 60 IBUs”. Y tú asientes con respeto, como si supieras exactamente lo que eso significa… pero en el fondo piensas: ¿eso es mucho?, ¿poco?, ¿me va a gustar o me va a dejar la boca como un estropajo?

Durante años nos han enseñado a mirar el amargor como si fuera el número mágico que define una cerveza. Más IBUs, más dura. Menos IBUs, más fácil.

Pero la realidad —como casi siempre en la cerveza— es bastante más interesante.

Hoy vamos a hablar de por qué los IBUs por sí solos dicen muy poco… y de una relación casi secreta que lo cambia todo: la relación BU:GU.

El equilibrio invisible que decide si una cerveza te resulta redonda, empalagosa o peligrosamente bebible.

COMENZAMOS!!

🍺 

EL SABER ES PODER

El famoso IBU

Las siglas vienen de International Bitterness Units, y básicamente miden cuánto amargor aporta el lúpulo a una cerveza.

No el aroma, no el sabor a mango o a pino, solo el amargor puro y duro.

Es un dato químico, de laboratorio. Sirve para comparar recetas, para que el cervecero sepa dónde se está metiendo… pero no para decirte cómo va a saber la cerveza en tu boca.

Porque aquí viene el primer plot twist: una cerveza puede tener muchos IBUs y no parecer amarga en absoluto. Y otra con pocos IBUs puede resultar seca y dura. ¿Por qué? Porque el amargor nunca va solo.

Aquí entra en escena la otra mitad de la pareja: la densidad final.

Sin entrar en fórmulas ni números raros, la densidad nos habla de cuántos azúcares quedan en la cerveza después de fermentar. Es decir, cuánto cuerpo, dulzor y sensación de peso tiene en boca.

Una cerveza con densidad alta suele sentirse más llena, más redonda, más dulce. Una cerveza con densidad baja es más seca, más ligera, más cortante.

Y ahora viene la clave: ese dulzor residual es el contrapeso natural del amargor.

El lúpulo pega… pero la malta amortigua.

Y aquí es donde todo encaja.

La relación BU:GU no es más que la forma de medir cómo se equilibran esos dos mundos: el amargor del lúpulo frente al cuerpo y dulzor de la cerveza.

BU viene de Bitterness Units, es decir, el amargor aportado por el lúpulo.

GU viene de Gravity Units, una forma de expresar la densidad del mosto y, en la práctica, el cuerpo y dulzor potencial de la cerveza.

Cuando se ponen en relación, lo que nos dicen no es cuánto amarga es una cerveza, sino cuán equilibrada está.

No es lo mismo 60 IBUs en una cerveza ligera que 60 IBUs en una cerveza densa y maltosa.

En la primera, el amargor manda y se nota afilado.

En la segunda, el mismo amargor se integra, se suaviza y se vuelve agradable.

Por eso hay cervezas intensas que entran como la seda… y otras que parecen mucho más agresivas de lo que prometían sobre el papel.

Y aún hay otro factor que lo remata todo: tú.

Tu sensibilidad al amargor, tu gusto personal, tu entorno sociocultural.

Hay personas que detectan el amargor al primer sorbo y otras que lo toleran con mucha más facilidad. Y no es imaginación: es biología.

Aproximadamente un 25% de la población son los llamados “supercatadores”.

Personas con más papilas gustativas de lo normal y una sensibilidad mucho mayor a sabores intensos, especialmente el amargor. Para ellos, una IPA puede resultar agresiva, incluso desagradable, mientras que otra persona la encuentra perfectamente equilibrada.

Y luego está el resto: catadores normales y personas poco sensibles al amargor, que necesitan más intensidad para percibirlo igual.

Por eso la misma cerveza puede parecer suave, seca o durísima dependiendo de quién la beba.

La cerveza no es solo química: es percepción.

Al final, el sabor no lo decide un número, sino un equilibrio.

📰

FRESCO COMO EL LÚPULO

📌¿Pan o cerveza?

Durante décadas hemos dado por hecho que la agricultura nació para asegurar el pan, pero cada vez más evidencias invitan a replantear la historia.

Hace unos 12.000 años, en pleno arranque de la Revolución Neolítica, nuestros ancestros comenzaron a cultivar cereales y a asentarse.

¿Y si no lo hicieron solo para comer, sino también para beber? Hallazgos arqueológicos sugieren que ya se elaboraba cerveza primitiva —una especie de gachas fermentadas, nutritivas y seguras— incluso antes de los primeros cultivos.

Este brebaje aportaba calorías, proteínas y un valioso efecto social y ritual. El problema es que pan y cerveza dejan rastros muy similares y las dataciones se solapan.

La conclusión, por ahora, es menos épica pero más realista: ambos, pan y cerveza, pudieron ir de la mano como motores culturales, alimentarios y sociales de la humanidad.

🤯

LA FRIKADA

Los IBUS tienen un tope

El detalle curioso es que, a partir de 100 IBUs aproximadamente, el paladar humano deja de percibir diferencias claras de amargor.

Es decir: puede que una cerveza tenga 120 IBUs… pero tú no los notas como tal.

Además, también influyen otros factores que muchas veces pasan desapercibidos:

  • el alcohol, que puede aportar sensación de calor y dulzor

  • la temperatura de servicio, que puede resaltar o suavizar el amargor

  • o la carbonatación, que hace que una cerveza se perciba más seca, más viva o más amable en boca.

Así que la próxima vez que veas una etiqueta llena de números, acuérdate de esto: no importa cuánto amargor tenga una cerveza, sino cómo se lleva con todo lo demás.

💭

Después de entender todo esto, hay algo que suele pasar: dejas de fiarte de los números.

Ya no eliges cerveza pensando en si tiene muchos o pocos IBUs, sino en si va a encajar contigo, con tu forma de percibir el amargor y con lo que te apetece en ese momento.

Ese cambio de mentalidad es justo el corazón de mi curso:

Un abrazo,
Cervecero Miguel

Hasta aquí tu cervecita semanal!

Cuéntame qué te ha parecido
👇

🍺🍺🍺🍺🍺 Muy interesante 

🍺🍺🍺 Bien 

!Te veo en el siguiente email!

🚨 ¿Dudas o sugerencias? 🚨

Recuerda que puedes responder a este email

Cualquier feedback me ayuda un montón

 😃 

Reply

or to participate.