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#45. 1842: EL AÑO EN EL QUE NACIÓ LA CERVEZA


#45. 1842: EL AÑO EN EL QUE NACIÓ LA CERVEZA
Piensa en la última cerveza que te tomaste. Dorada, brillante, con una espuma blanca perfecta y ese trago limpio que entra solo. Ahora piensa en cuántas veces has repetido esa escena a lo largo de tu vida.
Pues aunque parezca mentira, esa cerveza tan “normal” es en realidad una revolución histórica.
Una revolución líquida que empezó en una ciudad europea con problemas de agua, consumidores enfadados y un cervecero cabezón que decidió hacerlo todo distinto.

Hoy vamos a hablar de la Pilsner. La madre de casi todas las cervezas que bebemos hoy sin pensarlo.
La que cambió para siempre el color, el sabor y hasta la idea que tenemos de lo que es una cerveza.
COMENZAMOS!!

🍺
EL SABER ES PODER
La cerveza nunca fue amarilla
Durante siglos, la cerveza era oscura por pura lógica.
Los secados de la malta eran imprecisos y el resultado eran cervezas marrones, turbias y con sabores intensos. Hasta que en el siglo XIX, en la ciudad de Pilsen, la cosa se torció.

La cerveza local tenía mala fama: inestable, áspera y poco agradable. Tan mala era, que en 1838 los propios ciudadanos salieron a la plaza y vaciaron barriles enteros como protesta.
Algo tenía que cambiar. Ahí entra en escena un cervecero bávaro llamado Josef Groll.

Traía ideas nuevas: malta pálida secada con calor indirecto, fermentación baja (a frío) y una paciencia casi monástica.
Cuando en 1842 presentó la Pilsner Urquell, el impacto fue inmediato.
Dorada. Clara. Brillante.
No solo cambió el color, cambió la percepción.
Por primera vez la gente podía “ver” la pureza de una cerveza. Y en una época donde el vidrio empezaba a popularizarse, aquello fue amor a primera vista.
La Pilsner no solo era bonita. También sabía diferente. Mucho más limpia, más seca y con un amargor elegante que no golpeaba, acariciaba.

Ese carácter venía de un lúpulo muy especial: el Saaz. Aromático, herbal, delicado. No buscaba dominar, sino equilibrar. De repente, la cerveza dejaba de ser pesada y se volvía refrescante.
Y aquí llega el gran giro de guion: esa cerveza no se quedó en Pilsen.

Gracias al ferrocarril, la refrigeración y la industrialización, el modelo Pilsner se expandió como un incendio. Las cervecerías de toda Europa —y luego del mundo— quisieron imitar ese éxito.
Nacieron las lagers modernas, las helles, las export, las doradas que hoy llenan supermercados y barras.
Prácticamente todas las cervezas rubias industriales que conoces descienden directa o indirectamente de esa primera Pilsner.
La cerveza pasó de ser rústica y local a limpia, estable y global.
Todo empezó ahí
Pero ojo: no todas las Pilsner son iguales.
La original, la auténtica, es más amarga de lo que mucha gente espera, con un final seco y un carácter de malta presente pero elegante. No es aguada. No es neutra. Es precisa.

Cuerpo medio, carbonatación viva, color dorado intenso y una espuma blanca que se agarra al vaso como si no quisiera irse. Es una cerveza honesta y sin maquillaje.
Si algo falla, se nota. Por eso sigue siendo una referencia casi dos siglos después.

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FRESCO COMO EL LÚPULO
📌 La cerveza no frena: el mercado mundial apunta a 280.900 millones de litros en 2035
El mercado global de la cerveza mantiene una senda de crecimiento sostenido y, según las previsiones, alcanzará los 280.900 millones de litros en 2035, frente a los 211.560 millones registrados en 2025.
Con una tasa media anual del 3,2%, la industria avanza impulsada por la expansión en mercados emergentes, la innovación constante y el cambio en los hábitos de consumo.
Las cervezas artesanales y premium siguen ganando protagonismo, al igual que las referencias sin alcohol o de baja graduación, que amplían la base de consumidores.
A todo ello se suman la digitalización de las ventas, la sostenibilidad y la diversificación de estilos como claves para el futuro del sector cervecero global.
🤯
LA FRIKADA
Pilsner Urquell no es solo un nombre bonito
Viene del alemán y se podría traducir como “el manantial original de Pilsen” o, dicho de otra forma, “la fuente primigenia”.
Pilsner significa literalmente “de Pilsen”, la ciudad checa donde nació el estilo. Y Urquell es una combinación muy alemana: Ur, que quiere decir antiguo u original, y Quell, que significa fuente o manantial.
Y aquí viene lo curioso: en checo, su nombre oficial es Plzeňský Prazdroj, que significa exactamente lo mismo. Dos idiomas distintos diciendo lo mismo: somos el origen.

Aunque la cerveza se elaboraba desde 1842, el nombre Urquell no se registró hasta 1898. ¿Por qué? Porque el mundo ya estaba lleno de cervezas llamadas “Pilsner”. Copias, imitaciones y versiones de todo tipo.
Registrar Urquell fue una jugada de marketing brillante: una forma elegante de decir “sí, todos sois Pilsner… pero solo una es la original”.
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Y aquí viene lo interesante: después de conocer la historia de la Pilsner, es casi imposible volver a beber una lager “como siempre”.
Porque de repente entiendes por qué es dorada, por qué es limpia, por qué ese amargor es así… y también por qué muchas cervezas que parecen iguales no lo son en absoluto.
Ese cambio de mirada es justo el punto de partida de mi curso:
Un abrazo,
Cervecero Miguel
Hasta aquí tu cervecita semanal!
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